¿Nueva Generación? por Vero Cabral

jueves, 31 de diciembre de 2009



                Y justo hoy abro esta columna de improperios , en el último día del año. Y aunque con invites otras veces hechos por Germán (y fueron algunos), no había tiempo. A veces no había inspiración. Qué va, inspiración hay siempre: lo que muchas veces no hay son palabras. Hecho  una “maga” perdida entre “baños de multitud y callejeos”, puedo afirmar, casi siempre “no me sé expresar”. Y me pregunto, quizás, si alguien en este fin de la primera década del nuevo milenio lo sabrá. Tan marcada por los contrastes ideológicos (muchas veces en una misma personalidad) y por la velocidad, está cada vez más difícil saber cómo expresarse. O qué expresar. La risa que se pronuncia en una vitoria magnifica del equipo de fútbol (y el Flamengo es el vencedor del “Campeonato Brasileiro”, para la rápida felicidad de esta que les escribe) se acaba con la destrucción violenta de las canchas por barras horrendamente investidas de su porción animal. Barra contra barra, bicho contra bicho.  Cantidades de vacunas, remedios y medicinas velozmente fabricadas aumentando la media de vida humana en veinte años, mientras armas cada vez más “avanzadas “son fabricadas para destruirla en segundos. “Buenos” países cada vez más discutiendo el futuro de la humanidad, de su falta con la naturaleza. Y cada vez más naturalezas humanas muriéndose de hambre a la falta de buenos países. ¿Y la belleza? Ah… ésta cada vez menos tiene fronteras: Bellezas de África y “bellas africana vendiéndose” (y la propaganda es buena: placer sin límites ni presiones pues como se les arrancan el clítoris uno no se tiene que preocuparse con el maldito punto “G”); en Asia además de la belleza de los zapatos, la maravilla de pagarse lo mínimo a la subsistencia de una familia (claro así contribuyen con la estética “flaca” del mundo); Europa cada vez más brillante se ocupa en pulir sus “ollas” despegando “ilegales” y basura en el mundo (y encontrará en internet sobre los navíos de basura que llegaron de Francia a la costa brasileña, y también por la basura de aviones que se compró del mismo dicho país, el señor Luis Inácio); y el vecino, ese de "al lado", lindo que se muestra desde la pc al mundo - él y sus "niños(as)". Éste vecino que puede ser brasileño, ruso, coreano, chino, argentino…  pero igual no importa: la mayoría parece medio salida de la misma forma, hablando lo mismo. Y si no salís de una forma, o como la forma te exige, podés volver a ella. Te arrancás una costilla, un parpado, lee un poco del Clarín (o de la “Veja” de Brasil), o de“Caras” (creo que esta porquería se vende hasta en la Luna revelando los bastidores de los lunáticos de allá igual que hace con los de acá) y ahí  te ponés en forma. Claro que mirar las vitrinas también hace bien a la forma global (y eso me hace recordar a Huxley cuando dice que “la utopías son realizables” y me pregunto siempre si será eso bueno…): niñas cada vez más cadavéricas por la infelicidad de querer entrar en "la forma" disputan espacio en periódicos con niños cada más cadavéricos porque "la forma" no los acepta. Raro y contrastivo “nuevo” milenio. Pegado y despegado en arenosas (medio borgeanas también) páginas de periódicos e internet. Mucho hablado y poquísimo realmente dicho. Y es en medio a tamaña fugacidad, que vengo pensando en lo que es realmente importante. En lo que está por detrás de lo mucho hablado. En lo no dicho. Y pensar es como accionar ondas de radio: uno reverbera  donde sintoniza. Y acá estoy, dando un basta a lo que no va más, a lo que nuestra tan parca sanidad (síii ella aun existe), siendo coro al que se rehúsa en aceptar. Y para eso nada mejor que el último día, el último momento, de una primera década. Se cierra un ciclo, se salta a otro. ¿Seremos conocidos como la primera generación del nuevo milenio? Quizás. Y quizás (ojalá sea) esta nueva generación sea conocida como la generación que no se bastó en su fugacidad, que piensa que “llega un momento de la vida de uno en que el único deber es luchar fieramente para introducir en la cumbre de cada día, lo máximo de la eternidad”[1], que entiende  que la gente desafina y afina, y que, como dice Galeano, “este mundo sí que tiene arreglo”.  Arreglar no sé si lograremos, pero que nos divertimos un montón intentando, eso sí que es verdad. Con los más sinceros votos de que tu año nuevo (y yo sinceramente espero que sea nuevo) sea lo más lindo y lleno de bastas…










La Vero. (la parte luso brasileña de Basta …)


[1]  João Guimarães rosa, brasileño, autor de “Grande Sertão: Veredas”










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