Breve Historia del Sifón

domingo, 27 de diciembre de 2009



Se dice que ya en Imperio Romano existían las aguas carbonatadas, envasadas y transportadas por toda Europa para el consumo de las clases altas. Siglos más tarde, con la Revolución Industrial, la soda comenzó a ser fabricada en escala, también como novedad para los sectores pudientes.


En cambio, en la Argentina el sifón fue rápidamente incorporado por todos los estratos económicos. La diferencia se representaba en el color: los sifones verdes eran consumidos por las clases populares, mientras que las familias de mayor poder adquisitivo optaban por los azules y los rosados.




Los pigmentos azules eran caros y para poder teñir el vidrio de rosa se utilizaba oro. De esta forma, los sifones azules y rosas se convertían en los más exclusivos: de cada 1000 sifones que se vendían 800 eran verdes, 150 eran azules y sólo 50 eran rosas.


En la Argentina, la primera fábrica de soda apareció en 1860. Hasta ese momento, los sifones se importaban de Europa. Debido a la gran demanda, hacia 1900, se comenzaron a fabricar los sifones en nuestro país. Ya para 1930 comenzó el reparto a domicilio: subido a un carro tirado a caballos, apareció la profesión de sodero. La última gran innovación llegó en 1965: el sifón automático Drago,  realizado en acero inoxidable y con la posibilidad de ser recargado a través de tubos de gas.


Hoy en día, en la Argentina, el sifón es un símbolo de tradición y resistencia. Todavía existen más de cinco mil fábricas de sifones y la soda y los soderos se niegan a dejar de existir, a pesar de que las aguas minerales y saborizadas, con grandes presupuestos de publicidad de a poco le horadan el mercado.


1 comentarios:

Lara dijo...

Si es verdade que la historia de los sifones es muy interesante!! A mi me encantan los sifones de soda.

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