La libertad que ellos conocen

miércoles, 31 de diciembre de 2008

La gente ha manipulado tanto el concepto de libertad que finalmente se reduce al derecho de los más fuertes y ricos a quitarles a los más débiles y pobres lo que todavía poseen. Los intentos de cambiar esta situación se consideran como una bochornosa transgresión del campo de esa misma individualidad que, merced a la lógica de esa libertad, se ha transformado en un vacío administrado. Pero el espíritu objetivo del lenguaje sabe que las cosas no son así. El alemán y el inglés reservan la palabra Free (libre) para cosas y servicios gratuitos. Además de ser una crítica de la economía política, esa característica da testimonio de la falta de libertad en las relaciones de intercambio; no hay libertad mientras todo tenga precio, y en la sociedad deificada las cosas exentas del mecanismo de los precios sólo existe como penosos rudimentos. Si se las estudia en detalle, se descubre usualmente que ellas también tienen un precio y que son dádivas que vienen como mercancías, o implican al menos dominación: los parques hacen más soportables las prisiones para aquellos que no están presos. Sin embargo, para la gente de temperamento libre, espontáneo, sereno y despreocupado, aquellos que consiguen extraer la libertad como un privilegio de la falta de libertad, el lenguaje tiene un nombre apropiado: insolente.

Theodor Adorno.

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