Luca Prodan: Su historia (parte 3)

martes, 14 de octubre de 2008


"A mí me ocurrió una cosa epifánica", declaró el periodista Carlos Polimeni a mediados de los '90, recordando una tarde de 1986. "Sumo había hecho un recital importantísimo en Obras, que para mí fue el mejor de la historia de la banda, en el año '86. En un año que era como muy crítico en muchas cosas en el país, en el rock también, para mí había un parate creativo grande.

Yo escribí un comentario muy laudatorio de ese show en el diario Clarín que se llamó, "En el medio de la crisis el rugido de Sumo", [...] estaba en las postrimerías de su fracaso el plan austral, venía la obediencia debida, empezaba a cundir el desencanto respecto de qué iba a hacer realmente Alfonsín en el gobierno... Sumo llenó dos Obras, fueron recitales muy gruesos, Luca estaba mejor que nunca en su vida, el año '86 posiblemente fue el mejor de Luca en su carrera artística acá. Y la gente parecía que no quería irse nunca de Obras, habían sido 10.000 personas en el fin de semana. Y daba la impresión de que Luca se había convertido ya en una estrella del rock de acá, por todo lo que ocurrió. [...] Era como un momento muy especial. Y yo me fui con esa idea: Luca ya es una estrella.

Y al día siguiente, el lunes siguiente yo vine a una oficina de rock, Abraxas, y caminando por Paraguay, veo chicas saliendo de un colegio vestidas de secundaria, era mediodía, y a Luca sentado en el borde de la escalinata, sentado sobre sus tobillos, con unos lentes oscuros, con toda la ropa rota, mirando el piso fijamente. Me acerqué y le digo, 'Luca, ¿qué hacés?', y él me dijo, 'Descanso. Vengo caminando del Abasto, y me cansé y estoy acá'. Y las chicas empezaron a rodearlo y a mirarlo, pero lo miraban como a una especie de mendigo punk, o como un linyera, como alguien raro, y Luca se hinchó y cruzó a [la plaza]. Y me dijo 'vení, acompañame.' Y tenía como un bolsito tejido, y sacó un sánguche de salame, que era pan negro y salame cortado grueso, con cuchillo, y me invitó. Y a mí no me daba para comer a esa hora y le dije 'no, Luca, gracias', y me dice: 'No, lo que pasa es que casi no dormí desde Obras y andaba caminando'.

Y yo noté que el tipo no tenía ninguna conexión con su supuesta realidad de estrella rockera. Se suponía que a esa hora cualquier otra estrella rockera había cobrado su parte de los conciertos y estaba en algún lugar del mundo retozando o que estaba disfrutando. Pero él estaba totalmente expuesto a la curiosidad de la gente en la calle, y la gente no lo reconocía como una estrella de rock, lo interpretaba como un mendigo, un tipo raro, un loco...

La situación no dio para más y yo me fui, y Luca se quedó sentado, y salí como dos horas después de Abraxas y con curiosidad volví a ver si estaba Luca, y Luca estaba sentado en otro banco durmiendo. En el banco de plaza, durmiendo como un linyera a las tres y media, cuatro de la tarde, y todo era muy alucinante, la mezcla entre su poder de convocatoria y lo que él producía sobre el escenario con la gente y su realidad diaria. No se la creía, nunca se la creyó, pero ni aún en los momentos más efervescentes se la creía, seguía siendo un solitario, un mendigo de la ciudad".

En 1987, los integrantes de Sumo regresaron al estudio, para registrar su tercer álbum, After chabon, el preferido de Luca, que contenía dos canciones notables, la sentida "Lo quiero ya" y "Mañana en el abasto".

Respecto a esta última, Carlos Polimeni le explicaba a Jorge Lanata, hace unos años, por qué Luca Prodan, un italiano, fue el que mejor describió el Abasto: "Yo creo que porque tuvo la mirada del extranjero sobre la zona. La persona que transita demasiado por el Abasto, la que vivió acá, la que no lo ve con ojos de turista, no ve -simplemente está acostumbrada a un paisaje. Y Luca describió el Abasto: esa música que suena ahí, esta gente que nosotros vemos y que todos pueden imaginar, la gente común de un lugar, con la mirada del de afuera, del que descubre todo por primera vez, del que se lo plantea. Y la describió así sencillamente. Parece mentira pero casi todo el mundo coincide en que no hubo una canción argentina de ningún género, ni de Gardel ni del folklore urbano posterior ni de Piazzolla ni de nadie que hablara del Abasto como la canción de Luca. No en vano, además, es su tema más famoso...

El estaba produciendo en sí mismo un proceso como de porteñización o de argentinización hacia el final de su vida. Y la mirada extranjera e irónica que él tenía sobre todo eso, sobre la aldea -que él veía después de haber visto otros mundos, otras posibilidades: Londres, Roma, Europa en general, Africa, Asia, se había tornado un poco más piadosa sobre nosotros. No era tan irónica sino que estaba un poco comprometida. Y él sentía la necesidad en los últimos momentos de su vida activa, de empezar a reflejar eso, de componer en castellano. 'Mañana en el Abasto' es una de las pocas canciones que Luca pensó y escribió en castellano. Y cualquiera que conozca la obra ve que eso tuvo otro sabor.

Su destino, me parece, era el de la argentinización total. El ya estaba decidido a quedarse acá hasta que se muriese. Y esa canción fue la primera gran pista de lo que podría haber sido su obra, su obra de acá. No pensada en inglés ni en italiano sino en español... Cosa que es fácil de entender para los que vivimos acá, que nos cuenten nuestra realidad desde la propia realidad que nosotros transitamos, y medio difícil para el que venía de afuera, que estaba tentado a la pintura turística de esta realidad. [...] 'El Abasto' no es una canción nacida de la experiencia de pasar y sentarse en una esquina. Luca vivía en el Abasto, vivió un tiempo de su vida y le cantaba ahí al lugar que sentía."

Esa argentinización que estaba sufriendo Luca, su creciente amor por Argentina, no le impedía ver las cosas con el espíritu feroz de siempre. "Yo soy un tipo que viví mucho por ahí, y seguí con mi locura", declaró poco antes de morir. "Hay gente que ya a mi edad, que están re-locos cuando tienen 17 años, y de repente se casan, se ponen de empleados bancarios y se casan con una boluda de Villa Devoto, y chau. Y yo no, yo sigo para adelante... Les gusta, qué sé yo. Acá la gente de la nueva generación de argentinos que viene... Los de mi edad son todos sufridos, por el proceso y todo eso. Están mal. Pero los nuevos, no, vienen de otra onda, eran chicos cuando desaparecían gente. [...] Eso le dolió mucho a mucha gente de acá. Yo tampoco lo viví ese proceso.

Yo vine en el '80. Pero no viví la represión, no la veía. Porque a mí no me reprimía nadie... Yo no quiero ser argentino. Los argentinos tienen que pedir permiso para dejar el país. Tienen que votar a unos pelotudos, ¿a quién votan? El PI, la UCEDE. Son unos hijos de puta. ¿Cómo vas a votar a esos? En Italia, por ley soy un enfermo mental, tengo el artículo 28b: yo soy un enfermo mental, ¿te das cuenta?. De verdad. [Lo determinó] un médico. Yo lo hice. No hice la colimba, no quería hacer la colimba. Yo hice seis años en un colegio donde tiré bombas, tiré con bazucas, marché en una banda de gaitas, con los militares, hice de todo, navegué, hice de todo, ¿qué cazzo me va a decir a mí la colimba en Italia? ¿Qué me van a hacer? ¿Pelar papas por un año en un lugarcito, con unos sargentos que te quieren martirizar? Gracias, no. Entonces yo no la hice y me pusieron en la cárcel militar, dos veces. Tres meses una vez, otra vez dos meses. Deserté, no lo hice. Yo vivía en Inglaterra, iba de Italia a Inglaterra, Italia a Inglaterra. Cuando me agarraron acá, agarré al médico y le dije: 'Mire, yo me tomé todas las drogas, soy un re-drogadicto'. Era, en esa época. Ahora no, ahora soy alcohólico nada más. Y le dije: 'No quiero, no quiero hacerlo, no sirvo, yo voy a hacer quilombo. Me ponen ahí y yo voy a desertar, van a tener que emplear jueces...'. Y le conté lo del colegio, que yo ya hice todo, tuve demasiada disciplina, desde los 6 años, por eso soy tan indisciplinado ahora. Porque como reboté, para decir 'andá a la mierda'. Yo le decía eso al tipo. Y el tipo me dijo: 'Bueno, hay que hacer un informe, ¿qué drogas tomó?' Y yo le dije, '¡vamos...!', ¡era una lista así!... Y el tipo veía que yo no era un tipo estúpido, un tipo perdido. Pero me dijo, 'mirá, te tengo que dar el artículo 28b, que significa que no podés votar', y yo dije '¡Guauuuu!, ¡qué suerte!' y me dijo, 'y no podés ser empleado estatal', y yo dije '¡iujuuuu! ¡buenísimo! Me estás dando un regalo'. Entonces yo para la ley italiana soy un enfermo mental. El artículo 28a es 'puto', el artículo 28b es 'enfermo mental', eso soy yo, y el c es 'drogadicto'. El no me dio el c, el b me dio."

El 22 de diciembre de 1987 Luca fue encontrado muerto, víctima de una cirrosis hepática. Tenía 34 años. Time fate love, un disco grabado en 1981 junto a Sokol y Daffunchio, fue su disco póstumo, una colección de baladas que no dejaban de trasudar melancolía londinense.

"Yo no tengo cosas como objetivos o metas para el futuro", había declarado en 1986. "Fijate que hay mucha gente que vive en el pasado, porque tuvo cosas muy buenas. Pero yo no quiero. Si quisiera, podría volver al pasado... estar con mi familia en Italia, comer a la una y a las ocho de la noche, no tener problemas, ir en el yate en el verano y a las montañas en invierno. Pero no lo quiero. Y el futuro no me importa. Sólo me importan cosas afectivas."

"Soy medio vidente. Todos los temas de Sumo, todos, desde el primer cassette al último, todos son predicciones," explicaba pocos días antes de morir. "No lo hice a propósito. Yo hago los temas en el acto, por ahí hay algún estribillo que ya está. Las letras están hechas en el estudio, yo las hago mientras que estoy grabando, me las invento. Y nunca sé de qué carajo estoy hablando. Después al año, a los dos años, escucho y pasó exactamente lo que yo había cantado. Mi hermano también es vidente. El sabe exactamente lo que me pasa a mí, a mí acá. Y yo ni me comunico con él. Y él me escribe cartas, y me manda citas, temas, en todos me está diciendo 'cuidado, Luca', y me está diciendo cosas que él sabe que me están pasando. Es muy raro, no sé cómo explicarlo".

Su muerte, temprana pero no inesperada, terminó de convertirlo en un personaje trágico; parecía haberle seguido los pasos desde siempre. Es natural preguntarse cómo aguantó tanto; si llegó desde Londres desahuciado, y vivió una vida de alcohólico callejero en la Argentina. El mismo se consideraba un guerrero. Pero era un guerrero autodestructivo, que luchaba constantemente en dos frentes. ¿Cómo se logra vivir así durante mucho tiempo? No se logra. Simplemente. El tiempo que se vive es un breve estallido de luz y sombra. Exactamente las características que ofrece la música de Prodan, desde los momentos más caóticos y los más divertidos y los más altos musicalmente de Sumo (indudablemente con "Mañana en el Abasto" en primer lugar), hasta la melancolía espinosa de su disco solista póstumo.

Es difícil saber con claridad cómo fue alguien que murió hace tiempo, alguien cuya vida y cuyas palabras estuvieron marcadas por las contradicciones. ¿Cómo se veía Luca a sí mismo? "Yo soy guerrero. En cada tribu hubo un hechicero, un sabio, un puto, las mujeres que cuidaban los nenes y hacían la comida. Y había los guerreros y los cazadores. A veces los guerreros y los cazadores hacían las dos tareas, y yo me considero como un guerrero y un cazador."

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