Luca Prodan: Su historia (parte 1)

martes, 14 de octubre de 2008

Luca George Prodan nació en Roma el 17 de mayo de 1953. Su padre era un italiano especialista en arte oriental, mientras que su madre era escocesa, y la familia tenía mucho dinero. Luca, educado en uno de los mejores colegios de Europa (el Grodonstown College), guardó un profundo resentimiento hacia sus padres hasta el día de su muerte.

"Yo me di cuenta de joven de lo que es esa sociedad, pero de verdad me di cuenta," explicaba poco tiempo antes de morir. "Yo fui a un colegio que es el mejor de Europa, sencillamente. Van los hijos de los reyes, tipos de mucha guita. Yo fui a ese colegio, en Escocia. Y yo era muy rebelde en el colegio. Pero era muy bueno en materias, me dieron una beca a Cambridge, a la universidad de Cambridge. Yo no fui. Es muy larga esa historia... Acá en los colegios es todo a golpes, en Argentina, en la mayoría. '¡NENE!' es todo así. San Martín, ¡PLAF! Todo ¡PUM! Ahí era todo 'ahhhh, somos buenos'. Acá es muy obvio, es re-grasa. Te das cuenta, el colegio es una mierda, todo es una mierda. El argentino que es inteligente y sensible se da cuenta. Donde yo fui era todo 'No, vos sos vos...', te daban un librito donde anotabas todas las cosas que tenías que hacer todos los días: dos duchas frías, dos duchas calientes, dos veces lavarte los dientes... Y tenías que decir 'sí, lo hice' o 'no, no lo hice'. Se llamaba el 'training plain', el plan de entrenamiento. Y todas las cosas ponías sí o no, si lo hiciste o no. Si llegaste tarde a una clase, si llegaste tarde a dormir. Se llamaba 'the trust system', el sistema de la confianza. Y era una mentira total, ¿entendés?"


"Mis padres a mí me tienen una envidia impresionante, porque yo hice lo que quise. Y, claro, para hacer lo que querés tenés que bancarte los golpes. No le escribo a ellos hace cuatro años. Pero los ví hace tres años. Están ahí, qué sé yo... El caso es que a mí me trataron mal. ¿Qué tengo, que tratarlos bien porque son viejitos, pobrecitos? Que se vayan a la concha de su madre. Yo era chiquito y me trataban como la mierda. Mi hermana se suicidó, y dejó una carta como de 40 páginas para mis viejos, porque era todo culpa de ellos. Vivimos en una atmósfera de familia sin afecto. El afecto es lo más importante que hay. Entonces yo para qué carajo me voy a importar de ellos. No me importa. Tienen mucha guita. A mí no me importa que si se mueren a mí no me dejan nada".

Los años inmediatamente anteriores a su llegada a la Argentina, fueron los más críticos para Luca. La vida le ofrecería todavía un poco más de acción; lo que probablemente Luca no se imaginaba es que esa breve prolongación ocurriría en una aldea lejana y perdida en el sangriento limbo de una dictadura.

Luca pasó la década del '70, y el estallido punk, en Londres. Tocaba la guitarra y cantaba con distintos grupos en bares de los barrios bajos londinenses. Era un fanático comprador de discos y había trabajado para el sello Virgin Records. Pero tenía grandes problemas con las drogas, y su hermana acababa de suicidarse.

A fines del '80, desde un pueblo de las sierras cordobesas, Timmy McKern le envió una carta a Inglaterra. Luca era un ex condiscípulo del colegio escocés donde transcurrió su adolescencia. McKern había viajado a la Argentina años atrás para visitar a sus padres, que vivían en Hurlingham. Durante su estadía en la casa paterna se enamoró de Inés Daffunchio, y no regresó a Europa. Entonces se casaron. A comienzos de la década, Timmy e Inés pasaban largas temporadas en Happy Valley, una estancia situada en Nono, provincia de Córdoba. En la carta, Timmy invitaba a Luca a vivir en el campo y le enviaba bucólicas fotografías de su familia en la estancia. Cuando recibió la carta de Timmy, Luca viajó a la Argentina, con la idea de alejarse de la heroína, cambiar su vida, comprar vacas y quedarse a vivir en Córdoba. Aterrizó en Happy Valley sin hablar español y se olvidó pronto de las vacas. Por las noches se escapaba a caballo de la casa de Timmy, y se iba al pueblo. Chapurreaba en italiano y en inglés con los paisanos, bebía ginebra toda la noche, hasta que lo ayudaban a subir al caballo, que conocía ya el camino de vuelta.

Rata de ciudad como era, un día decidió viajar a Buenos Aires. En Hurlingham, una noche surgió entre varios amigos la idea de formar una banda. Cantaría Luca; Germán Daffunchio, hermano de Inés, tocaría la guitarra, y Alejandro Sokol el bajo. En lugar de vacas, con los 20.000 dólares que tenía, Luca compró todos los equipos. Solamente les faltaba el baterista, y Luca recordó a una amiga de Manchester, Stephanie Nuttal. Le mandó una carta que decía: "Si estás aburrida, vení." Cuando Stephanie llegó, le compraron una batería y empezaron a tocar. El primer show tuvo lugar en Caroline, un bar de El Palomar. Cuando llegó el momento de elegir el nombre del grupo, pusieron varios papeles en un sombrero y una de las hijitas de Timmy sacó uno: Sumo.

Después del desembarco argentino en Malvinas, Stephanie volvió a Londres y el grupo decidió que Sokol tocara la batería. Un vecino de Timmy e Inés, Diego Arnedo, pasó a tocar el bajo. Y más tarde se les unió Roberto Pettinato, director de Expreso Imaginario. Por entonces empezaron a tocar en el Café Einstein. Después de tocar, volvían al Oeste, y muchas veces, antes de llegar a casa, Timmy preguntaba: "¿Qué quieren, la plata o ir a comer pizza?". Invariablemente terminaban comiendo pizza y bebiendo todo el alcohol que permitían las escasas recaudaciones.

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