LA SITUACIÓN DE LA NIÑEZ LA MÁS GRANDE DE LAS INJUSTICIAS

viernes, 3 de octubre de 2008
En el Capitalismo Monopolista de Estado (CME) la obtención de la ganancia de los monopolios es lo central, caiga quien caiga, sin importar las consecuencias, utilizando los recursos de la humanidad y como si fueran dueños del mundo, disponen de la vida y de la muerte de millones.

Durante las grandes crisis del sistema capitalista, se provoca por un lado una gran concentración de la riqueza, y por el otro se expulsa a millones de personas que quedan fuera del sistema en una total indigencia expuestos al hambre, las enfermedades, las guerras, y todas las más crueles miserias. Más de la mitad de la población mundial se encuentra hoy en ese estado.


En esta situación los más desprotegidos, indefensos y expuestos a todas las calamidades son los niños, a quienes se les roba día a día su infancia, y se rifa su futuro. También los ancianos se encuentran en una situación similar en una sociedad que los utiliza y los deshecha como trastos cuando ya no los puede explotar más.


La falta total de interés en la atención de la infancia lleva a que se agraven exponencialmente los índices de analfabetismo, mortalidad infantil y desnutrición, sin tener visos de solución a corto o mediano plazo. Y ni que hablar de la prostitución y la delincuencia infantil.


En muchos pueblos y barrios humildes, la escuela pasa a ser el eje central donde recurrir, no sólo para educarse sino para recibir el único alimento y la salita de atención primaria. En muchos lugares, los maestros son los primeros en acudir a prestar ayuda solidaria con muy pocos recursos.


LA NIÑEZ EN CIFRAS

El fusible más sensible de la realidad, de la crueldad, de la injusticia del sistema lo vemos todos los días deambulando por las calles, rebuscándoselas como pueden, trabajando de malabaristas en las esquinas, o de músicos improvisados en los trenes y subtes, con hermanos menores a cargo, cartoneando con sus padres por las noches, en una vida sin escuela ni juguetes, expuestos al paco, la prostitución infantil, la delincuencia y todos los males que la calle trae.

Desde la Puna hasta Ushuaia el paisaje de la desprotección de la infancia se repite, los niños tienen que salir a trabajar des-de muy temprana edad.

En el mundo, 218 millones de niños trabajan, de los cuales un millón y medio corresponden a la Argentina. Mal pagos y junto a sus padres, sufren desde temprana edad la superexplotación.

Según datos de Unicef, en Argentina:


  • El 50% de los niños del país vive en la pobreza. Casi 300.000 chicos menores de 14 años trabajan.
  • El 73% de ellos lo hace en zonas urbanas, por lo general en los servicios. El 27% restante lo hace en el campo, en distintas actividades: cuidado de la huerta o granja, trabajos a destajo de tipo estacional e intensivo, cosechas de tabaco o algodón, recolección de frutas o zafras.
  • Las regiones más afectadas por la pobreza en los chicos son:
  • Nordeste : el 65% es pobre, Noroeste: la cifra se ubica muy cerca de la anterior: 63%, Cuyo: el 55%, Gran Buenos Aires: 45%, Región Pampeana: 42%, Patagonia: 35%.

INDICES TRUCHOS

“MILAGRO TUCUMANO.” Si hay algo que provoque mayor indignación que truchar los datos del INDEC sobre la inflación, es la mentira sobre el descenso de mortalidad infantil.
En la provincia de Tucumán estos índices son manipulados. Los números que marcan que la variable se redujo a la mitad no concuerdan con la realidad. El procedimiento es simple como perverso y sólo depende del trazo de una birome: hay cientos de bebés, cuyo peso es inferior a los 500 gramos , que habiendo nacido vivos son registrados como “defunciones fetales” o “egresos por abortos” y por tanto no forman parte de la estadística.

Tucumán es la provincia que mejor indicador de mortalidad infantil exhibió en los últimos cuatro años. Según la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), que depende de la cartera sanitaria nacional, en 2002 murieron 24,3 menores de cinco años por cada 1.000 nacidos vivos, mientras que en el 2006 la cifra se redujo a 13,5. En agosto de 2007, el entonces ministro Ginés González García elogió el modelo tucumano. “No conozco experiencia más rotunda donde se haya bajado a la mitad los índices de mortalidad infantil en cuatro años”, aseguró el hoy embajador argentino en Chile. Instó a “imitar las metodologías de medición y evaluación estadística” usadas en la provincia. Lo que omitió en su discurso fue el dato que echa sombra a los logros de la mencionada gestión sanitaria: el vertiginoso crecimiento de la mortalidad fetal.


Los informes de la DEIS afirman que “en algunas jurisdicciones como Tucumán se observa una disminución de la cantidad de nacidos vivos y, consecuentemente, de las defunciones infantiles con peso al nacer inferior a 1.000 gramos , a la vez que se registra un aumento de las defunciones fetales”. Los datos relevados indican que en 2006, la tasa de mortalidad fetal de Tucumán triplicó la nacional: alcanzó el 23,6 por mil, mientras que a nivel nacional sólo llegó a 8,7. “Llama la atención que en la provincia se registre 158 defunciones fetales con menos de 500 gramos de peso, cuando Santa Fe en el mismo período tuvo 86, Córdoba 20 y Buenos Aires 90” .


DESNUTRICIÓN: La desnutrición infantil en Argentina, que afecta especialmente a las provincias del Norte, es resultado de un cóctel en el que se combinan el aumento de la pobreza extrema, el analfabetismo y las históricas falencias e inequidades que se traducen en una deficiente atención materno-infantil.


Ojos grandes, mirada perdida, bracitos largos y flacos. La piel cambia de color y textura. Las defensas del organismo bajan de golpe. Los deseos de comer desaparecen y un estado de somnolencia se adueña del cuerpo. La situación es grave y el futuro es dramático. No sólo por el deterioro físico, sino también por los retrasos que produce en la capacidad intelectual.


Es la peor cara de la crisis. Pero es el rostro de alrededor del 20 por ciento de los chicos argentinos, ya que los especialistas estiman que uno de cada cinco niños en la Argentina padece de desnutrición.


No son, sin embargo, las cifras oficiales que maneja el Ministerio de Salud. La última encuesta nacional de nutrición es de 1996 y afirma que el problema afecta al 13% de los niños. Y el censo no se ha vuelto a actualizar.


Esta realidad es la expresión más aguda de la violencia del sistema que arremete a la infancia y la juventud a diario, y es el origen de la violencia que se manifiesta en las escuelas, en los hogares, en las calles, en todos lados.


Una niñez desprotegida, maltratada, sin educación, sin salud asegurada, encierra en sí misma la más cruel de las violencias. La prioridad número uno de la sociedad socialista que aspiramos construir es resolver semejante barbarie , no nos va a temblar la mano; es este sistema el que no los tiene en cuenta, los trabajadores y el pueblo tenemos respuesta para todos estos males.

1 comentarios:

Kaos del aleph dijo...

Esto no sorprende, hace años que en el norte mueren niños de hambre. Lo peor, es que Alperovich y otra gentuza, como Milagros Sala, reciben millones y millones del gobierno nacional, por ser ultra K. A otras provincias, por no ser K, no les dan un mango. ESA ES LA REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA, NO ???? Ni hablemos de la situación de los aborígenes, justo en estos días, que mataron a otro Qom.

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