Juan Baigorri Velar. El hombre que hacía llover.

viernes, 4 de julio de 2008
Había nacido en 1891 en la provincia de Entre Ríos y estudió en el colegio nacional de buenos aires. Fue criado en un clima de recia disciplina y orden; su padre era militar y gran amigo del General Julio A. Rocca.

Baigorri Velar se recibió de ingeniero y se especializó en petróleo, que parecía ser (y lo era) la piedra filosofal del futuro. Estudió geofísica en la Universidad de Milán, Italia, adonde viajó especialmente. Sin duda, no era un buscavidas o un improvisado.

Al regresar, trajo con él un aparato que medía el potencial eléctrico y las condiciones electromagnéticas del planeta. Este aparato de su invención sería el origen de lo que durante décadas e históricamente aún hoy es casi una leyenda. Se trataba de una caja cúbica, del tamaño de un aparato de televisión de nuestros días de 20 pulgadas, con dos misteriosas antenas que sobresalían apuntando al cielo. Pero aún no lo usaba.

En 1929, el General Enrique Moscón, legendario director de YPF le ofreció un cargo en esa empresa. Acepta y se instala a vivir en Bs As con su familia. Al principio en el barrio de caballito, pero por poco tiempo, ya que el ingeniero descubre que esa zona era demasiado húmeda para la sensibilidad de sus instrumentos, que eran muy delicados.

Un día decide recorrer en tranvía un amplio sector de la ciudad, portando unos de sus aparatos de medición que sólo él sabía para qué servían. Al pasar el Tranway por el barrio de Villa Luro, descubre que aquel es el lugar ideal para lo que esta buscando. Al menos así indicaban sus instrumentos. Más aun: le indican con precisión que la cuadra óptima para sus estudios es la que corre del 10100 al 10200 de la Avenida Rivadavia.

Luego de encontrar una casa adecuada en Ramón Falcón y Araujo, muy cerca del punto ideal, se muda allí junto a su esposa María y su hijo Williams. Es allí, pero bastante mas adelante en el tiempo, en 1938, cuando el ingeniero Baigorri Velar descubre que uno de sus aparatos, cargados con reactivos químicos y conectados a una batería, es capaz de provocar lluvia en cualquier lugar del mundo. Y comienza a realizar pruebas en los lugares más difíciles para una misión semejante:

1) Santiago del Estero. Estancia Los Milagros, de Juan Balbi. Hacia 16 meses que no caía una sola gota. Baigorri conecta sus instrumentos y logra hacer llover ante el asombro de todos los testigos.

2) También en Santiago del Estero, es solicitado por el gobernador de esa provincia, el doctor Pío Montenegro. El ingeniero accede a ir a una estancia del funcionario donde no llovía hacia 3 años. Trabaja allí durante 3 días y luego llueve 60 mm en solo 2 horas.

3) Nuevamente Santiago del Estero, para navidad. Llueve como nunca.

4) Ahora es Carhué, en la provincia de Buenos Aires, a 520 Km. de la Capital Federal. Hacia 3 años que no llovía. Va Baigorri con sus aparatos y llueve tanto que desborda la laguna.

5) El ministro de Asuntos Técnicos de la provincia de San Juan lo llama en 1951 para probar suerte en la zona en la que no caía ni una gota de agua desde hacia 8 años. Prueba. Y llueven 30 mm.

A pesar de todo esto, y por muchos años, siempre hubo un grupo de opinión publica que desconfiaba e insistía en llamarlo burlonamente “el mago de Villa Luro”. Les costaba creer que todo aquello era posible. Pero lo era.

Es común que cierta gente se vuelva burlona y desconfiada sin tener la menor idea de qué es aquello de lo que se burla y desconfía. Los más cercanos a una ciencia abierta prefieren investigar.

Los mas brutos eligen negar sin saber, es mas fácil aunque no mas justo. Pero hoy hablamos de Baigorri Velar con nombre y apellido, más de medio siglo después de sus experiencias. Y no se guarda ni el más mínimo registro de los nombres de quienes lo hostigaban sin ninguna base. Así son las cosas.

Quienes se sentían tocados en su orgullo profesional eran los meteorólogos. El director de meteorología de la nación de 1938 no perdía ocasión para hablar con un tono entre burlón y despectivo del ingeniero Baigorri Velar. Un día, el diario Crítica anuncio con bombos y platillos que nuestro hombre haría llover en Buenos Aires entre el 2 y el 3 de enero de 1939.

Baigorri acepto el reto y no solo eso: en un rasgo de humor muy poco habitual en el, que tomaba todo muy en serio, le envío un paraguas de regalo al hombre que se burlaba, el director de meteorología. Y, en efecto, llovió entre el 2 y el 3 de enero de 1939.

El otro no volvió a abrir la boca.

Habiendo sido entrevistado por muchos medios del exterior, en una ocasión recibió la visita de un ingeniero norteamericano que vino especialmente para ofrecerle mucho dinero por su invento. Baigorri contesto:

- Soy argentino… mi invento es para beneficiar a la Argentina

Los ofrecimientos se sucedieron, pero la respuesta fue siempre la misma. A pesar de eso, el manoseo popular de la idea, las chanzas de dudosos gustos y las feroces embestidas de los funcionarios celosos hicieron que Baigorri Velar decidiera retirarse. Continúo con esporádicas experiencias en lugares donde se lo solicitaba pero, mas que nada, como un entretenimiento.

Seguramente debe haber habido más de un lugar donde no llovió a pesar de la presencia del ingeniero y sus aparatos pero, sin ninguna duda, hubo una gran cantidad de sitios en los que no había llovido por años y ocurrió cuando el hombre puso en marcha sus aparatos y sus conocimientos.

Baigorri no era un brujo ni un chamán, era un hombre de ciencia.

Pero la ignorancia se asusta ante lo desconocido y elige la burla. Lo cierto es que nunca se supo más de Baigorri Velar quien, sin ninguna duda, se gano este puesto entre los personajes fuera de lo común.

(extraído del libro Crónica Loca de Victor Sueiro)

3 comentarios:

Barbara dijo...

Hola estaba buscando informacion sobre Juan Baigorri Velar por k segun mi mama es su bisabuelo, el padre del padre de mi abuela Cristina Baigorri....re loko!! jajajaj Saludos Barbravicious@hotmail.com

pablo dijo...

hola soy pablo de la rioja me gustaria tener mas informacion de este hombre y saber que sucedio con esta maquina. ya que era un invento muy importante. que hacia llover ya que con la tecnologia de hoy en dia no se vio nada parecido. en donde vivo no llueve muy a menudo nos haria falta una maquina como esa.

Anónimo dijo...

Hola yo leí hace mucho de un hombre que hacia llover,pero vendió su invento a los Estados Unidos por 10,000.00 dolares (diezmil dolares) pero que nuca le cumplieron con el trato,osea que le jugaro chueco.

Basta: lo no dicho - chat

http://www.meebo.com/rooms

FeedBurner FeedCount