Hacia la construcción de un nuevo orden social.

viernes, 11 de julio de 2008

El agotamiento de un modelo de democracia, de la no síntesis de esa democracia lleva irremediablemente al trastorno social.

Partimos de un modelo que se funda en la dictadura hacia una vida en democracia en la cual lo más importante es sostener la paz. Pacificación de las masas a través de cualquier forma posible. Desde el no te metas con la cultura del miedo hasta el todo bien con la cultura de lo rápido y pasajero. Los que pensamos en un futuro olvidamos el pasado, nos repiten a gritos, sin embargo basan en ese pasado su ideología, su pacificación. “No hay que volver al pasado…mucha gente murió y podría volver a pasar”: reiteran a coros. Y, le dan la mano al pasado expresando que no toda la culpa fue de los militares.

Nadie quiere el pasado, pero no queremos el control social fundado en la no violencia de lo que nos pasó. Ya aprendimos que la violencia genera violencia, ya aprendimos a vivir en paz. No nos sigan manipulando con mensajes de no violencia, de paz social cundo vertebran un sistema agotado, que entre otras cosas, no permite el acceso a la vida a el 20% de las personas, que concentra, excluye, asesina, esclaviza, silencia, aturde. Un sistema que le pone nombre a las formas de protesta “piqueteros”, “autoconvocados”, “campo”, etc. Que al ponerles nombre los identifica como un sector, como una sóla voz, y la pervierten, la sodomizan, la satirizan, pues saben que su fundamento ontológico es débil. Entonces aparecen los mensajes que dicen, aquí entran los medios de comunicación, “los piqueteros son esto”, “los piqueteros son lo otro”, “los piqueteros son…” en resumen, “unos negros de mierda”. Y la gente común, es decir, los que no se identifican como piqueteros se diferencian de ellos, a pesar que, muchas veces, apoyaban estas protestas. Así trabajan con todos y cada uno de los sectores que se afianzan o, quieren hacerlo, como resistencia.

Pues, no hablamos ahora de todos, sino hablamos de unos pocos, un sector, un tipo de gente, una clase social, pero no de todos. Así el fundamento que lo sostenía se pierde.

En estos últimos meses la protesta generalizada forjada por los “sectores” rurales, movilizó a otro sector, la sociedad, al menos la que tiene cierto acceso, apoyó y creo que aún lo hace, y se movilizó en el mismo sentido, pues un problema afecta a los demás; si el “campo” para, “todos” paramos.

El gobierno avizorando este problema planteó diferencias, los nombró, “campo”, “autoconvocados”, buscó el lado visible en De Angelis, trajo del pasado las recetas de la “pacificación” social, utilizó los símbolos de los derechos humanos “Abuelas de plaza de mayo”, los problemas generados por el monocultivo en el medio ambiente y en la tierra; a los cortes de ruta les llamó “piqueteros” tratando de igualarlos con ese nombre ya mal visto por la sociedad.

En síntesis, trato de debilitarlo de las mil formas posibles. Pero el proceso siguió su curso y, sigue su curso. Por ello el gobierno hace las pases con los militares, rearma a la policía y a sus manifestantes en adhesión, utiliza todos los instrumentos de la propaganda, sin embargo el destino parece fijado, tendemos a un nuevo orden social, tal vez democrático, caótico en el comienzo, pero un nuevo momento de orden se está generando.

Espero que el movimiento no se agote y no se deje debilitar por las fuerzas de pacificación y control y siga su curso. Pues, la democracia es, inevitablemente, el camino hacia la verdadera revolución. Hacia la participación cotidiana de todos los sectores en uno, en una misma voz, si todos no hablan es mas fácil callar a unos. Es hora de hablar, hablemos.

Germán Crudeli

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