Malvinas: La guerra que oficializó al rock argentino

sábado, 14 de junio de 2008

En 1982, la guerra de Malvinas cambió para siempre el panorama del rock argentino

La trágica jugada guerrera en las Malvinas tuvo como pilar un auge de carácter nacionalista y anti-inglés que permitió que los "enemigos internos" -como los militares consideraban a los jóvenes rockeros- fueran oficializados y bendecidos ante la nueva realidad.

Grupos y solistas incluidos en el circuito rockero y de la canción popular que eran prohibidos y perseguidos hasta el extremo de padecer que cada recital tuviera un curso incierto y peligroso para ellos y su público, fueron asimilados y estimulados "gracias" a la prohibición de la música en inglés en las radios y en la TV.

Así fue que tanto los rockeros como los cantautores, señalados por "jóvenes" y "extranjerizantes", lograron acceder a un circuito formal que les estaba vedado y hasta pudieron, en medio de la celebración malvinense, colar estéticas y canciones que también cuestionaban la dictadura militar instaurada en 1976.

León Gieco patentó como himno "Sólo le pido a Dios" pero también cantó "El país de la libertad"; Pedro y Pablo cuestionaron a Margaret Thatcher en "Señora violencia e hijos" pero no olvidaron "La marcha de la bronca"; y Charly García resumió devastadora ironía y crítica en "No bombardeen Buenos Aires" sin por ello dejar de lado la denuncia de "Inconsciente colectivo" o "Canción de Alicia".

En el amplio abanico también salió a la luz Víctor Heredia con "Aquellos soldaditos de plomo" y estrenó (casi en paralelo con la derrota militar) su "Informe de la situación"; mientras que hasta Los Violadores fueron bendecidos por hacer "punk argentino", aunque uno de sus hits fuera el explícito "Represión".

El cancionero malvinense tuvo, además de "Sólo le pido a Dios", su hito coyuntural gracias a la entonces difundida "Reina madre", en la que Raúl Porchetto se ponía en la piel de un soldado inglés para relatarle a su majestad británica las vivencias de la guerra en el Atlántico Sur.

"...ellos aman este lugar tan lejos de casa / que ni el nombre me acuerdo / pero estamos luchando / pero estamos matando /.../", cantaba el compositor sobre una melodía pletórica de lamentos.

La democratización cultural no sólo hizo renacer a los hasta entonces silenciados, sino que posibilitó una apertura federal cuya máxima expresión fue protagonizada por el desembarco de la llamada Trova Rosarina que acompañó la voz de Juan Carlos Baglietto.

Ese grupo de artistas integrado por Fito Páez, Rubén Goldín, Silvina Garré, Jorge Fandermole y Adrián Abonizio, entregó canciones como "Mirta, de regreso", "La vida es una moneda" y "El témpano", donde Baglietto cantó el doloroso estribillo: "... / no te pares, no te mates / sólo es una forma más de demorarse / ... /".

La brisa desfachatada, testimonial y local se aglutinó en los pocos meses que duró la batalla en Malvinas, pero esa fuerza estética acallada por años también sirvió para apuntalar el previsible y doloroso saldo de la guerra y el inevitable fin del oscuro imperio de la dictadura.

Malvinas según "El soldado y la reina de las nieves"

Ya sea por el hecho bélico en sí, por su descabellada impronta o por sus trágicos resultados, la guerra de Malvinas no estuvo ni está muy presente en el cancionero argentino, pero el cantautor rosarino Adrián Abonizio incluyó la temática en "El soldado y la reina de las nieves" que formó parte de su tercer álbum "Todo es humo" (2001).

Planteada como una historia de amor, asombro, dolor y testimonio, la canción es una llamativa pieza del también autor de varias de las composiciones básicas que interpreta su coterráneo Juan Carlos Baglietto.

Adrián Abonizio es mentor de temas como "Dios y el diablo en el taller", "Corazón de barco", "Historia de Mate Cosido", "El témpano" y "Mirta de regreso", por citar sólo algunos de los más conocidos.

Otras miradas sobre la guerra

Abonizio no fue el único en abordar el tema de la guerra en sus canciones.

En su disco de 1983 "Todo a pulmón", el cantautor Alejandro Lerner incluyó la épica "La isla de la buena memoria". "No hay mal que no venga al Hombre, no hay un Dios a quien orar / no hay hermanos ni soldados, ya no hay jueces ni jurados / sólo hay una guerra más" clamaba un autor caracterizado por sus canciones de amor como "Por un minuto de amor" y "Testigo el sol".

En su álbum debut de 1989, "Después de la guerra", la banda rosarina Certamente Roma describía la tragedia del conflicto bélico en el tema "Quebrados en el silencio", el mayor hit que tuvo la agrupación liderada por Fabián Llonch.

Rata Blanca también dio su visión de la guerra de Malvinas en "Gente del sur". "No se muy bien / cual fue la gloria / en esta guerra del sur / hoy puedo ver / miles de cruces / en estas islas que Dios / Nos dio a todos los hombres" cantaba Saúl Blanch en el disco debut de la banda de Walter Giardino.

Pero del lado inglés la guerra también inspiró canciones. La más conocida sea tal vez "Brothers In Arms" (Hermanos en armas), que le da título al disco más exitoso de Dire Straits, publicado en 1985.

por Sergio Arboleya

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